Talleres, la revolución de la Superliga

A pesar de las 33 fechas y los 429 días consecutivos que lleva Boca como puntero, la sensación del torneo argentino parece ser el conjunto albiazul, que con su pragmatismo y buen juego colectivo cautiva fecha tras fecha.

Actualmente Talleres de Córdoba es el único escolta de Boca Juniors, equipo que lleva 33 fechas en lo más alto del fútbol argentino. A pesar de esa pequeña luz que parece haber sacado el elenco de la Ribera con el resto, las opiniones no lo exponen como el mejor equipo de la Superliga. “Gana, pero no juega bien”, reitera la mayoría.

“Si no es el mejor que quedará para el resto”, afirman otros. Existe diversidad de opiniones sobre el tema, pero en lo que coincide la mayoría es que Talleres es de lo más parejo hoy en día. Del Federal A a ocupar el segundo lugar en Primera División sin escalas; los dirigidos por Frank Darío Kudelka parecen no tener techo.

“Lo mejor de Talleres no es ser el noveno escolta en estos 14 meses de exclusividad de Boca en la punta. El orgullo debe pasar por las formas: seguramente sea, de todos esos equipos, el que más claro tuvo el estilo en un período tan largo. Se sabe a qué juega, y Frank Darío Kudelka lo define golpeándose el pecho: “Mi equipo juega en equipo”.

Todos se muestran para jugar y todos se esfuerzan para robar. Talleres fuerza la pérdida inmediata de pelota de su rival. El domingo, a Banfield por momentos le costó estirar sus posesiones a más de unos pocos segundos. Podrá decirse que se trataba de una formación suplente; dos semanas antes, a Belluschi, Quignon, Botta y compañía no les quedaba otra que, presionados, tocar para atrás o rifarla. Una vez recuperada, cuida la pelota.

No se queda, como la mayoría, en el afán por recuperar. Y para eso lo suyo son las triangulaciones. El volante busca apoyo, el wing se ofrece, el lateral pasa (siempre pasan, Godoy con velocidad y Olaza con pegada). Se nota ensayo: al que la tiene, le deben surgir dos opciones cercanas. Su ideal es jugar en una cancha de 35 metros de largo, con los centrales bien adelantados, por 70 de ancho.

Antes Talleres convertía poco por falta de contundencia, hoy porque llega menos. Ese cambio, que le dio mayor equilibrio a un equipo que se defendía con la pelota, también acentuó una característica: su bajo promedio de gol recibido (no le marcaron en diez de las 15 fechas). Falta para proyectar cuánto puede seguir a la espera de una caída de Boca. No tiene su regularidad y la clasificación a la Libertadores ya sería un enorme logro. Por lo pronto, armó el camino que lleva a un buen final: Kudelka moldeó un equipo, el club apoyó, los jugadores encajaron y el hincha se identificó”.

Editorial de Ariel Senosiain (Diario Olé)

 

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